SITIO SOBRE LA COLABORACION CUBANA EN LA SALUD, LOS DEPORTES, LA EDUCACION, LA ECONOMIA Y OTRAS RAMAS DE LA VIDA, EN EL INTERCAMBIO DEL DESARROLLO SUR-SUR Y POR UN MUNDO MEJOR QUE A TODAS LUCES ES POSIBLE.

Thursday, December 01, 2005

DISPUESTA CUBA A CONTRIBUIR A LA COOPERACION EN IBEROAMERICA

La Habana, 24 nov (AIN) Manuel Aguilera, ministro interino de Relaciones Exteriores ratificó hoy la voluntad de Cuba de contribuir a la cooperación en Iberoamérica a tono con las metas de la última Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del área.
Tras recibir en la sede de la cancillería a Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, el titular cubano manifestó la disposición de su país de promover el desarrollo económico y social de los países de la región, a partir de la colaboración mutuamente ventajosa y en sintonía con los acuerdos de la reciente cita de Salamanca, España, del 14 al 15 de octubre de este año.
Aguilera expresó al funcionario electo en la reciente Cumbre el deseo de la Antilla mayor de apoyar los mecanismos de consulta y concertación de ese foro
y los propósitos de integración; imprescindibles para el despegue de un mundo expuesto a disímiles amenazas y plagado de problemas, afirmó.
Sobre esta su segunda visita a Cuba, Iglesias, comentó se insertaba en el proceso de coordinación con los Gobiernos del área a fin de concretar los objetivos de colaboración mediante una acción más activa y eficiente.
Al referirse a las afinidades históricas, culturales y lingüísticas de esta zona, recordó que queda mucho por hacer para alcanzar objetivos globales en beneficio de la comunidad de naciones, a partir de la cooperación económica y social.

Sunday, July 10, 2005

ESTE SITIO ES PARA LOS COOPERANTES CUBANOS

ESTE SITIO WEB SE CONFECCIONA PARA LOS COOPERANTES CUBANOS QUE EN CIENTOS DE PAISES BRINDAN SU ESFUERZOS, SUDOR Y HASTA SU SANGRE EN ARAS DE OTROS PUEBLOS.

EL TIENE COMO OBJETIVO FACILITARLE, A TODO EL PERSONAL INCLUIDO EN LA COLABORACION Y LA COOPERACION CUBANA EN EL EXTERIOR, AQUELLAS INFORMACIONES QUE LE SEAN UTILES PARA SU DESEMPEÑO LABORAL Y PERSONAL DONDE QUIERA QUE SE ENCUENTRE.

POR ESO INCLUYE DATOS SOBRE LA COLABORACION CUBANA Y LAS ACCIONES DE COOPERACION CON OTRAS NACIONES Y CON ORGANIZACIONES, ORGANISMO NACIONALES E INTERNACIONALES EN DISTAS PARTES DEL ORBE.

PUNTO ESENCIAL DE ESTE COMETIDO LO CONSTITUYE LA ALTERNATIVA BOLIVARIANA (ALBA) QUE YA HA SENTADO UNA NUEVA PAUTA EN LA INTEGRACION DE NUESTROS PUBLOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS.

SE BRINDA INFORMACION SOMERA SOBRE LOS CONVENIOS DE COLABORACION SUSCRITO POR CUBA EN EL PRESENTE Y ANTERIORES AÑOS.

UN ESPACIO NO MENOS IMPORTANTE LO CONSTITUYE EL DEDICADO A REFLEJAR SINTETICAMENTE LA VIDA EN NUESTRAS PROVINCIAS, PARA LA ACTUALIZACION DE CADA COOPERANTE SOBRE SU TERRUÑO.

INCLUIMOS TAMBIEN SECCIONES BAJO EL ROTULO DE "DE UTILIDAD PARA TI", ENCAMINADAS A OFRECER INFORMACIONES SOBRE UNO U OTRO ASPECTO DEL PAIS QUE LE VAN A SERVIR DE MUCHO EN UN MOMENTO DETERMINADO A CADA COLABORANTE QUE LO NECESITE.

EN LA MEDIDA EN QUE SE RECIBAN LAS OPINIONES Y NUEVAS PROPUESTAS DE TEMAS O ASUNTOS A BRINDAR EN ESTE SITIO SERA AMPLIANDO SU CONTENIDO. TODO ELLO SE PUEDE HACER LLEGAR AL CUERPO DE REDACTORES AL E-MAIL:

ray@ain.cu

GRACIAS ANTICIPADAS.

Tuesday, May 24, 2005

LA COOPERACION INTERNACIONAL Y BILATERAL

Se conoce como Cooperación internacional al aporte de origen externo, ya sea como recurso financiero, técnico, tecnológico o humano, que se solicita o recibe de países u organismos internacionales, con el fin de apoyar el desarrollo nacional, mediante acciones, proyectos y programas específicos.

Cuba mantenía, al 30 de noviembre del 2002, relaciones económicas con 158 países y, además, con organizaciones no gubernamentales, instituciones privadas, fundaciones y otros sectores no gubernamentales norteamericanas, que no reciben financiamientos del gobierno de EE.UU. u otras agencias u organizaciones hostiles a Cuba.

Por áreas geográficas se presenta de la siguiente manera esas cantidades:

América del Norte 1
América Central y el Caribe 26
América del Sur 11
Europa 24
África 50
Asia 46

FIDEL CASTRO: "HAY QUE AYUDAR A HAITI"

(DISCURSO DE CLAUSURA DEL V CONGRESO DE LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN, Palacio de las Convenciones. La Habana, Cuba, 28 de septiembre de 1998)

Y voy a añadir algo más. Queda Haití.

Bien, se está hablando de un número de víctimas, alrededor de 100 muertos. Se habla de un número de desaparecidos; quizás muchos de ellos vayan para la lista de los muertos. Han reportado 100 muertos con motivo del huracán. ¿Por qué no se ayuda a ese país? Se lo pregunto a la comunidad internacional. ¿Cuándo van a ayudar a ese país, en dos palabras? ¿Y quiere saber la comunidad internacional cuántas vidas pueden salvarse? Aprovecho esta ocasión dramática del huracán para plantearlo.

Los ciclones dramatizan, pero sobre este país hay un permanente huracán, como este o peor, que mata todos los días casi a tanta gente como la que el huracán mata en un día, y parto de datos precisos y exactos.

Le pregunto a la comunidad internacional: ¿Quieren ayudar a ese país, invadido e intervenido militarmente no hace mucho tiempo? ¿Quieren salvar vidas? ¿Quieren dar una prueba de espíritu humanitario? Hablemos ahora del espíritu humanitario y hablemos de los derechos del ser humano.

Nosotros les decimos: Sabemos cómo se pueden salvar 15 000 vidas todos los años, o en dos palabras: cómo se pueden salvar alrededor de 25 000 vidas en Haití todos los años. Se conoce que cada año mueren 135 niños de 0 a 5 años por cada 1 000 nacidos vivos. Repito: 135 niños de 0 a 5 años por cada 1 000 nacidos vivos.

Un programa de salud --esto lo hemos hablado nosotros con algunos dirigentes políticos que han visitado nuestro país-- podría salvar a 15 000 de esos niños, y, en un cálculo muy conservador, otras 10 000 vidas más de niños entre 5 y 15 años y de jóvenes y adultos pueden salvarse sin grandes gastos.

¿Por qué a partir de esta amarga experiencia, de este daño que sufre ese país, que nos viene a recordar la larga tragedia de ese pueblo, no se le ayuda en ese campo?

Partiendo de la premisa de que el gobierno y el pueblo de Haití aceptarían gustosos una importante y vital ayuda en ese campo, proponemos que si un país como Canadá, que tiene estrechas relaciones con Haití, o un país como Francia, que tiene estrechas relaciones históricas y culturales con Haití, o los países de la Comunidad Económica Europea, que están integrándose y ya tienen el euro, o Japón, ponen los medicamentos, nosotros estamos dispuestos a poner los médicos para ese programa (Aplausos), todos los médicos que hagan falta, aunque haya que enviar una graduación completa o el equivalente.

Este país, que cuenta con más de 60 000 médicos y que puede decir con orgullo que tiene el más alto per cápita de médicos del mundo; que formó médicos calculando incluso necesidades del Tercer Mundo donde hemos enviado a muchos de nuestros profesionales de la salud, que han creado incluso facultades universitarias en varios de ellos, dispone de los médicos necesarios para el programa que proponemos.

Nos reunimos con los que están allá en Sudáfrica, una prueba elocuente de que la cuestión del idioma no es una dificultad. Nuestros médicos que fueron a Sudáfrica tuvieron que estudiar inglés y pasar un duro examen. Hay alrededor de 400, están como profesores, incluso, varios de ellos. Sabemos el aprecio que les tienen, todas las aldeas están pidiendo médicos cubanos. Cuando ellos llegaron a las aldeas, allí no se hablaba inglés —las aldeas de los sudafricanos donde están nuestros médicos no hablan inglés— y en un tiempo brevísimo nuestros médicos se adaptaron a aquella situación, aprendieron el dialecto de las aldeas y prestan excelente servicio. Así, el francés o el patois que se habla en Haití, con un mínimo técnico, con unos libritos, por el camino aprenden la terminología necesaria para entenderse con los pacientes, ese no es un problema; es más complicado el inglés.

Pero, además, hay un ejemplo: decenas y decenas de miles de haitianos a principios de este siglo, en las primeras décadas viajaron a Cuba a cortar caña y a trabajar como semiesclavos, y eso no fue un obstáculo para que cortaran toda la caña que necesitaban las transnacionales norteamericanas y los que empleaban a aquellos haitianos.

Para explotarlos no hacía falta conocer su idioma, como tampoco estos países de habla inglesa o de habla española necesitaban conocer el idioma de las aldeas de Africa para traer a trabajar a millones y millones de africanos que fueron esclavizados y crearon incalculables fortunas a sus dueños.

Para prestar salud a un enfermo y salvar vidas no hace falta conocer previamente el idioma de la aldea. La historia lo ha demostrado, aparte de nuestra experiencia reciente.En estos programas lo más difícil es obtener el personal humano y nosotros tenemos el personal humano. Estoy seguro de que no faltarán voluntarios entre nuestros jóvenes médicos, estoy absolutamente seguro (Aplausos prolongados), y son médicos que van a las montañas, van a los campos y van a donde sea. Están allá en las aldeas de Sudáfrica (Uno del público le dice: "¡Y sangre, si hace falta!") (Aplausos.)

Aprovecho esta ocasión, este momento, cuando todavía viven esos pueblos bajo el trauma de lo ocurrido, para proponer este programa para ser dirigido por una institución de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud.

Haití no necesita soldados, no necesita invasiones de soldados; lo que necesita Haití son invasiones de médicos para empezar, lo que necesita Haití, además, son invasiones de millones de dólares para su desarrollo. Eso no lo tenemos nosotros, pero lo tienen de sobra los organismos internacionales: lo tiene el Banco Mundial, lo tienen las otras instituciones y lo tiene Occidente, con capacidad suficiente para dar un ejemplo de humanidad. Ese es el país que se encuentra entre los más pobres del mundo y es el más pobre de América Latina, sin discusión: poco espacio, tierra erosionada, montañas deforestadas, zonas pesqueras agotadas. Ha motivado acuerdos de Naciones Unidas, invasiones militares autorizadas por Naciones Unidas y ejecutadas por brigadas aerotransportadas de Estados Unidos.

Ese país no necesita brigadas aerotransportadas, lo que necesita desesperadamente son brigadas de médicos. Los médicos podemos suministrárselos; otros que envíen maestros y otros que envíen los recursos indispensables para la escuela, infraestructura de hospitales y para el desarrollo de ese país. ¿Para cuándo lo van a dejar?

Que no nos digan que vamos allí a adoctrinar a los haitianos, porque nuestros médicos no han adoctrinado a nadie en las aldeas de Sudáfrica, ni en las decenas y decenas de países donde han trabajado, empezando por Argelia desde muy temprano. Allá fueron los médicos. Los primeros médicos que salieron de aquí, realmente fueron para Argelia, muy al principio de la independencia. Y cuando nada más teníamos unos 3 000 médicos, porque nos habían llevado a los demás, la Revolución les abrió las puertas de Estados Unidos que quería dejar a nuestro pueblo sin médicos. Sin la Revolución no les habrían dado ninguna visa a los que estaban aquí sin empleo el día del triunfo, sin posibilidades, siquiera, de ir a cualquier lugar.

En Argelia se realizó la primera misión internacionalista que hicieron nuestros médicos. Alrededor de 25 000 médicos y personal de la salud han pasado por decenas y decenas de países de todo el mundo. Y queda hecho el planteamiento, lo sometemos a la consideración de los países o grupos de países que he mencionado, independientemente de la apelación que hacemos a que ayuden a Santo Domingo y a las demás islas que he mencionado antes.El caso crítico, crítico, crítico es realmente el de Haití, un clarísimo caso donde con un programa de salud relativamente modesto se podrían salvar 15 000 niños menores de cinco años reduciendo la mortalidad infantil de cero a cinco años a 35 por cada 1 000 nacidos. Nosotros tenemos 9,4, casi cuatro veces menos. Ya para reducir esa cifra a menos de 20 se requiere una medicina más sofisticada; pero reducir esa mortalidad hasta 35 ó 30 es relativamente fácil.

¿Cuántas madres podrían salvarse de las que mueren en el parto, y cuántas personas de cualquier edad que mueren de enfermedades infecciosas, que son típicas de estos países tan pobres, o de otras enfermedades, perfectamente prevenibles o curables? Hago un cálculo muy conservador, y le ofrezco hoy a la comunidad internacional la cooperación para que se salven todos los años no menos de 25 000 vidas, y la inmensa mayoría niños. Si no se hace eso en el mundo, ¿cuál será su destino?

Nosotros tenemos ese personal humano. No es un costo económico, es un costo humano. Tenemos a los hombres y mujeres capaces de llevar a cabo ese programa. Si se dignan a considerar estas palabras, esta proposición, que se comuniquen con nosotros cuando lo deseen, para que inmediatamente se pueda hacer un estudio de qué hace falta en ese país para salvarlo, y hace falta, desde luego, médicos y medicamentos.

Espero que comprendan que no deseamos protagonismo alguno, pues todo estaría subordinado a la OMS y que no vamos a adoctrinar absolutamente a nadie, porque es difícil adoctrinar a un niñito de seis meses, de un año, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete en cuestiones de marxismo-leninismo, o en teorías sobre comunismo, o en subversión política. Eso no lo han hecho jamás nuestros médicos en las decenas de países del Tercer Mundo donde han estado y salvado incontables vidas.